Mi vecino y su amigo el calvo

Mientras observaba como mi vecino se meneaba la polla parsimoniosamente en su terraza me acordé del colega que me preguntó hace tiempo si algunas de las cosas que escribo me las invento. Como me gustaría que ahora mi coleguita estuviese aquí conmigo contemplando este espectáculo. Si tienes un vecino onanista y semi exhibicionista no necesitas inventarte nada, la vida es más fácil, todo fluye.

Cuando hace unos días descubrí con cierta envidia la flamante hamaca colgandera que había instalado en la terraza mi vecino de abajo no imaginé ni por un momento los sucios planes que tenía reservados para ella. Anoche cuando llegué a casa a las tantas salí a la terraza a fumar y lo descubrí tumbado en la hamaca con la tablet en una mano y el cipote en la otra. Por su lenguaje corporal no parecía estar buscando “herpes genital” en la wikipedia sino pelándosela como un neandertal.

El instinto de supervivencia intentó hacerme retroceder ante aquella espeluznante visión pero el instinto de vieja cotilla me mantuvo firme en mi sitio contemplando el papelón unos segundos más. El pajillero no podía verme pues sus ojos estaban demasiado absortos en el porno de la tablet como para mirar a su alrededor. A la una de la mañana el tipo pensaría que ya nadie podía verle ahí agazapado en su hamaca con el ciruelo en la mano. Se había venido arriba con el calentón y ahora bombeaba con tal brío que parecía que la hamaca iba a despegar. Cuando empecé a escucharle gemir lascivamente ya sí que dejé de mirar y me aparté porque me dió vergüencita ajena por el pajero y propia por estar mirando a un pajero.

No me lo podía creer. No el hecho de que mi vecino fuese un onanista convencido, eso no me extraña de nadie, sino el que se la pelase con ese descaro en una terraza que da a una calle repleta de ventanas y balcones. En las reducidas dimensiones de un pisito de playa si la wifi te llega a la terraza te llega al baño también. Y en la tranquilidad del retrete con el cerrojo echado puedes hacer tus cosas sin que te vea ningún vecino trasnochador y voyeur.  Que hay mucho cabrón suelto y al final un día te graban y sales en XHamster meneando la sardina con cara de salido.  Yo también pensé durante un nanosegundo en grabarlo con el móvil y si no lo hice no fue por sentido de la ética sino por la posibilidad cierta de que me pillase infraganti y se generase un conflicto vecinal que pudiese acabar con su puño contra mi cara. Y con razón.

La única explicación que se me ocurre para que el tipo salga a la terraza a jugar con su amigo el calvo y no lo haga dentro deber ser que prefiere que lo pille un desconocido a que lo hagan su señora esposa y sus dos hijos que duermen apaciblemente a dos puertas de distancia de la paja. Se ve más seguro fuera en la hamaca que dentro en el baño. Si siempre gime igual no me extraña.

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