Me voy al monte

Después de una primavera repleta de eventos sociofamiliares (he conseguido la triple corona, bautizo, comunión y boda) por fin he pillado unos días libres para mí solito. Y me gustaría perderme por ahí en mi furgoneta de tener una. No tener una furgoneta chachi para irme de viaje realmente no es un problema que me preocupe demasiado hasta que decido irme de viaje en una furgoneta que no tengo.  Al final tampoco he conseguido un cubículo con ruedas bastante más grande que mi Clio donde poder dormir así que me toca irme de camping. También me quedaba la opción de alquilar una furgo pero las Volkswagen están a cientos de euros de mi presupuesto y la única que me podía permitir era una de RUZAFA, una Iveco de hacer mudanzas sin ventanas detrás ni nada, ni un mísero ventanuco que diese a la cabina del conductor.  Me gusta hacer el gitano pero todo tiene un límite. Aunque a punto estuve de alquilarla a última hora tuve una revelación y me vi pasando la noche en ese sarcofago sin luz ni apenas aire. Ese quiero y no puedo tan patético no era ni de lejos mi idea de dormir en plena naturaleza así que no me ha quedado más remedio que dejarme de gilipolleces y pillarme la tienda de campaña. Un camping no es lo mismo que parar donde te apetezca y dormir plácidamente en un tu furgoneta camper pero es lo que hay. Haber estudiado más.

Estoy en los Pirineos y hoy haré noche en Bagneres de Luchon, en el camping Au Fil de L’Oô, que viene a querer decir al borde del lago Oô. Después de darme un garbeo por el camping creo que este podría llamarse perfectamente camping Sintrom porque telita marinera, esto es un cementerio de elefantes. Gracias a mí y a la nieta del dueño la media de edad de los campistas ha bajado hoy hasta los 79 años.

Nada más llegar y después de montar la tienda y papear he cogido el coche y me he largado a hacer lo que he venido a hacer, perderme por ahí subiendo y bajando puertos de montaña. El primero ha sido el Col du Portillón, que nos sirve de frontera con el país vecino y que se subió por primera vez en el Tour de Francia en el año 1957. ¿He dicho ya aquí que soy un poco friki del ciclismo? Un poco bastante. Pero friki de verlo por la tele no os creáis. Hace mil años que no pillo la bici. Cuando era un zagal sí la cogía a diario en un intento de emular a mis ídolos. Aunque tampoco llegué a emularlos demasiado, mi mayor gesta fue el trayecto Ciempozuelos-Chinchón-Ciempozuelos. Por carretera con bici de montaña, una pesadilla. Desde entonces me conformo con ver el ciclismo por la tele. Veo todo lo que puedo, en directo o diferido. A veces me trago auténticos bodrios que harían dormirse a un bakala puesto de speed. Y por suerte o por desgracia me sigue levantando más del sofá un ataque subiendo de Valverde que un gol del Madrid.

Después del Portillón le ha tocado el turno a Superbagneres, una estación de esquí donde también en 1957 nuestro Federico Martín Bahamontes ganó una cronoescalada del Tour. Superbagneres pasa por tener unas de las mejores vistas de todos los Pirineos. Y debe de ser cierto pero yo he visto una puta mierda porque a mitad de puerto me he metido en un banco de niebla que no me dejaba ver más que unos metros por delante del coche. Me he cagado un poquito. Menos mal que llevaba el navegador en el móvil y por lo menos tenía una ligera idea de las curvas que me iba a encontrar. Sudando he llegado arriba, a 1800 metros de altura, y no se veía nada a diez metros de distancia. 18 kilómetros de ascensión con el culo apretao para esto. Así que con las mismas me he vuelto para abajo. Y si la subida había sido una fiesta la bajada ha sido un festival. Casi me mato. Y casi me llevo conmigo a una pobre vaca francesa. Aún llevo el susto en el cuerpo. De pronto la vaca ha parecido de la nada. Bueno, el que ha aparecido de la nada he sido yo, la vaca estaba tan pancha plantada en medio del metro y medio de carretera. No os creáis que la vaca se ha asustado, qué va, después del frenazo me ha tocado esperar como un tolay a que el animal decidiese moverse y dejar libre la vía. Por fin, tras mirarme de refilón como si le sudase las ubres mi presencia allí la vaca ha decidido mover el culo y yo he podido seguir bajando el puerto con los ojos guiñaos.

Ya estoy de vuelta en el camping y creo que me voy a abrir una botellita de vino blanco ¿os parece?

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4 comentarios en “Me voy al monte

  1. Jajaja pobre vaca, habrá pensado: Ahora este pesado me va a hacer apartar de la carretera. Pero al final le has dado pena y te ha dejado pasar. Cuidate. Un beso.

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